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27 de junio de 2011

Yepes respira Corpus

Cientos de yeperos desafiaron a las altas temperaturas y se echaron a la calle en la celebración de un Corpus Christi que se ha consolidado ya como referente en la provincia


Cuenta la tradición que en 1390, durante la procesión del Corpus Christi, los sarracenos robaron la custodia y los yeperos corrieron 'como leones' para recuperarla. Desde entonces, aquella imagen quedó plasmada para siempre en torno al Santísimo Sacramento, que ayer volvió a recorrer las calles de Yepes en una muestra más de la simbiosis que existe entre este pueblo y la Eucaristía. Cientos de fieles acompañaron a la custodia desde el templo parroquial en su camino bajo los toldos desafiando a las altas temperaturas.
Y es que, el intenso calor no pudo con el tradicional desfile. Unos minutos después de las doce de la mañana, después de la misa solemne en la colegiata de San Benito Abad, arrancó el cortejo encabezado por la cruz parroquial y los ciriales. Inmediatamente después, se colocaron los estandartes de todas las hermandades: San Benito Abad, San Pedro y San Pablo, Asociacion María Rivier, San Luis Gonzaga, San Cristóbal, San Antón, San José, Nuestra Señora de la Candelaria, Virgen del Pilar, Santa Lucía, San Isidro, Virgen del Carmen, Hijas de María, Corazón de Jesús, Corazón de María, Nuestra Señora de la Soledad, Santísimo Cristo de la Vera Cruz y la Adoración Nocturna.
Todavía en el interior, el sacerdote, Emilio Palomo, la custodia con Jesús Sacramentado en la carroza que instantes después se echó a la calle entre los acordes del himno nacional. Justo delante, la Banda de Música Municipal, que estrenó atuendo de color blanco, amenizó la procesión con bellas partituras. No faltaron tampoco los seises y los niños que este año han recibido la Primera Comunión, que allanaron el camino al Cuerpo de Cristo engalanando sus zancadas con pétalos de rosa.
Completaron el desfile los estandartes de la hermandad de la Sacramental, de la Santa Reliquia, el incensario portado por los monaguillos y la campana y el farol, que portados por el presidente de la hermandad anuncian la inminente llegada de Jesús Sacramentado en la singular custodia. Esta magnífica y original obra de orfebrería, datada a mediados del siglo XVIII, tiene una estatuilla de un león rampante a su pie, como símbolo de la villa y alusiva a su escudo de armas.
Así, la procesión completó el tramo de la calle Mártires con la parada frente a la imagen de Cristo Rey. La banda de música y el coro parroquial interpretaron el primer motete ante la mirada de los fervientes asistentes y los hermosos adornos preparados con mimos durante semanas. No hubo resquicio que afeara uno de los días que, como marca el dicho popular, lucen más que el sol.
Tras girar a la derecha a la calle Herrerías, el Santísimo Sacramento se detuvo de nuevo, esta vez frente a un pequeño altar con la imagen de San José. La colaboración vecinal sigue siendo fundamental en este día. No hay vecino que deje su casa sin adornar, bien sea con tapices, banderas, colgaduras y otros motivos religiosos para conceder mayor belleza a esta festividad.
Sin embargo, a la comitiva procesional todavía le quedaba adentrarse en su parte más espectacular, a lo largo de la estrecha calle José Antonio, que consigue emular las travesías del Corpus toledano. En la fachada de la ermita de la Concepción se situó el tercer motete. En este caso, frente a un Cristo crucificado rodeado de aromáticas hierbas y flanqueado por los símbolos eucarísticos del pan y el vino.

Calle Ancha. Ya en la calle Ancha tiene lugar el cuarto cántico frente a San Pascual Bailón y otro improvisado altar. Los niños de Primera Comunión aprovechan para tomarse fotografías delante de la carroza, antes de encarar su paso por la majestuosa plaza Mayor, que a pesar de su amplitud también se cubre por el centro con toldos. A un lado, la balconada del palacio arzobispal adornada con reposteros que contienen los emblemas de todos los papas desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Al otro, la colegiata San Benito Abad, testigo inamovible del Corpus Christi de Yepes año tras año. Por la parte central, todo el desfile procesional abriendo paso al Santísimo Sacramento hasta la puerta de los Ángeles, donde se acaba escondiendo la custodia.
Ya en el interior del templo, el párroco transportó el Cuerpo de Cristo de la carroza hasta el altar, bajo palio, para honrarle las últimas alabanzas. Para muchos, ayer fue motivo de especial devoción; para otros sólo un acto cargado de tradición; pero es innegable que en este día Yepes respira Corpus con orgullo.

Fuente: http://www.latribunadetoledo.es/noticia.cfm/Provincia/20110627/yepes/respira/corpus/034DE8DA-AF22-4041-73C6AF6BF2DC2947

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