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23 de abril de 2011

El plástico como fuente de energía

¿Se ha parado algún momento a pensar cuál es el destino final de ese envase de lejía que usted no recicló de forma adecuada en el contenedor amarillo? Seguro que alguna vez se lo ha cuestionado y puede que incluso se ha recriminado por no haber actuado de forma responsable. Pero no se preocupe, el reciclaje del 100% de los envases plásticos es un objetivo al que debemos tender, pero que mientras nos vamos acercando a él hay soluciones que contribuyen a que esos residuos tengan una vida útil y en el caso de muchas industrias, muy útil.
Hoy, esos plásticos pueden ser la energía que fabrique otros productos o materiales.. La fábrica de CEMEX de Yepes se coloca, una vez más, a la vanguardia de las nuevas tecnologías, la innovación y su compromiso con el medio ambiente, albergando en su fábrica de Castillejo, en Yepes (Toledo) una instalación para triturar plásticos no reciclables, que son utilizados como combustible en sus hornos. Esta pionera instalación permite reducir el uso de combustibles fósiles finitos, rebajar las emisiones de CO2, retirar de la circulación residuos plásticos, cuyo único destino es el vertedero; y además, diversificar las fuentes de energía, reduciendo el nivel de dependencia energética del exterior, que en nuestro país alcanza el 80%, al utilizar una energía local, cercana y que hasta ahora se venía desperdiciando.
Algunos sectores de la sociedad intentan confundir al público difundiendo la idea de que esto es un gran negocio para las empresas, cuando en realidad se trata de una compromiso firme con la sostenibilidad en el más amplio sentido de la palabra, abarcando la sostenibilidad económica, medioambiental y social en toda su extensión. Esta apuesta implica importantes inversiones, tanto en la instalación, como en la adecuación y puesta en marcha de las tecnologías aplicables a todos los procesos para minimizar el posible impacto. Sin embargo, si hemos invertido en ello es porque creemos que iniciativas de este tipo llevan aparejadas ventajas indiscutibles para todos: para las empresas, que pueden disponer de una fuente alternativa de energía sin que ello cause ningún perjuicio añadido, tanto para el medioambiente como para la salud de las personas; para el entorno, que dejará de recibir ingentes toneladas de residuos plásticos y la contaminación consecuente; para la sociedad, que podrá disfrutar de un entorno natural más limpio y de unos productos y servicios elaborados a partir de residuos; para el contribuyente que tendrá que aportar menos para gestionar sus desechos; y para la Administración, que en estos momentos se encuentra con el problema generalizado de no saber qué hacer con los desechos, los residuos y las basuras que todos generamos, siendo conscientes de que el amontonamiento, ni es la mejor solución, ni es sostenible en el tiempo, pues tiene irremediablemente fecha de caducidad en un horizonte no muy lejano.
Valorizar todo aquello que no tiene posibilidades de reciclarse debería ser la alternativa última al vertido y así lo acaba de resaltar, el pasado 26 de enero, la Comisión Europea en un comunicado en el que destaca como ejemplo de las mejores prácticas en el uso eficiente de los recursos naturales la utilización de residuos como combustible en la industria cementera.
A nivel europeo las cementeras emplean ya en torno al 80% de su combustible procedente de residuos. En España estamos en el 10% de media. Aún nos queda mucho camino por recorrer, aunque nuestra fábrica de Yepes lidere también estos porcentajes de sustitución, acercándose poco a poco a los niveles europeos, al utilizar en la actualidad un 40% de energía procedente de distintos tipos de residuos.
Con ete artículo no pretendo justificar nuestra actividad, ni la puesta en marcha de esta nueva instalación en Yepes, pues creo que se justifica por sí sola, si he conseguido explicar en este artículo por qué, cómo y para qué lo hemos hecho. Tampoco es mi intención que se relajen en la separación de residuos, muy al contrario, hay que ser perseverantes hasta la saciedad en este tema. Nosotros somos los primeros en seguir de forma estricta la jerarquía de gestión de residuos - no generar, reciclar, reutilizar y valorizar-, pues ninguno de los plásticos que procesa la nueva planta podría tener otra utilidad que no fuera el servir como combustible.

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